Peregrinación a La Gabarra, 21 de agosto, a diez años de la masacre
Con esta frase, estampada en múltiples colores sobre un telón, los jóvenes del Puerto de La Gabarra expresaron su identidad con la Peregrinación que desde Ocaña y desde Cúcuta, llegó a rememorar los 10 años de la masacre ocurrida allí el 21 de agosto de 1999. Esta peregrinación se constituyó en la actividad central de la Campaña “Mira al Catatumbo, sus víctimas: un río de memoria y dignidad”, que transcurrió por tierra y por río dos días antes de su arribo al puerto, realizando actos simbólicos, religiosos y culturales en diferentes puntos de su trayecto.
El día 21, las marimbas y tambores de la banda del colegio de La Gabarra anunciaron el inicio de una expresiva caminata de banderas blancas y fotos de las víctimas, que recorrió los sitios más dolorosos de esa barbarie, partiendo del parque en donde se expuso durante todo el día la Galería de la Memoria “Catatumbo, la terquedad por la vida”. Seguían a la banda los estudiantes de esa institución, así como los de las escuelas, y a continuación junto con los habitantes de La Gabarra, las cerca de 350 personas que conformaron las delegaciones de Bogotá, Bucaramanga, el sur de Bolívar, Barrancabermeja, Cúcuta y de los 9 municipios del Catatumbo. “Homenaje a la dignidad y memoria de nuestras víctimas”, “el agua es nuestro principal recurso, cuidémosla, todos tenemos derecho a ella”, “luchemos porque se haga justicia y no quede en la impunidad el dolor”, se leían en las vistosas pancartas de los jóvenes y se escuchaban también en los coros de la romería.

Posteriormente la Diócesis de Tibú, en cabeza de Monseñor Camilo Castrillón, acompañado de los párrocos de La Gabarra y Filo Gringo, celebraron la palabra de la memoria contra el olvido en el Polideportivo, ambientado por imágenes de las víctimas prendidas en una gran atarraya, al fondo de los centenares de conciencias que comulgaron con los reclamos de verdad, justicia y reparación integral que le dieron contenido a la ceremonia.
Al término de la liturgia, esta congregación se trasladó luego al puente sobre el río Catatumbo, donde se colocó una placa conmemorativa, dándole inicio así al acto simbólico de homenaje a las víctimas. Allí mismo, los familiares y especialmente los niños escribieron en las banderitas el nombre de sus padres desaparecidos, algunos con mensajes, y las clavaron sobre cerca de 150 barquitas de balso. Estas familias se embarcaron en siete lanchas desde donde colocaron en el río los barquitos y el resto de los asistentes lanzaba flores desde el puente al paso de ellas. Esta actividad fue acompañada por palabras de Monseñor, los párrocos y dirigentes de la Campaña.

A media tarde, se dio inicio al Conversatorio en torno a la memoria, las víctimas el carbón y el agua, recursos estratégicos sobre los cuales pesan los nuevos planes de la ambición transnacional. Aquí las delegaciones participantes presentaron sus saludos en los entretantos de las charlas, particularmente el señor Corregidor a nombre de la Alcaldía de Tibú. Al finalizar la cuarta actividad de la jornada, se leyó el pronunciamiento de la peregrinación que suscribieron las diversas organizaciones convocadas.
En la noche, el acto cultural terminó por engrandecer este día de recordaciones y afirmaciones de futuro, con una masiva presencia de la comunidad gabarrense que compartió este momento hasta las 11 de la noche. Las diversas representaciones artísticas promovidas por el CISCA y AMEDIVIC, así como la vinculación de los jóvenes de La Gabarra, expresaron con vehemencia estética la decisión de no permitir la ocurrencia de hechos que enluten la vida de la población catatumbera. Con estas alegorías afirmando la memoria y los sueños, se cerró esta intensa y profunda jornada de dignificación de las comunidades víctimas del Catatumbo.